Poco se habla de este tema en Cirugia Plástica, si fuera una novela se titularía «Lo que callamos los cirujanos plásticos».
Las pacientes me eligen, pero yo también elijo a mis pacientes
Todos los días recibo mensajes de pacientes que ya investigaron, compararon precios, vieron resultados en redes y decidieron que quieren operarse conmigo. Se los agradezco muchísimo, es una decisión que no se toma a la ligera, incluso entiendo que muchas veces sólo nos contacten para comparar precio. Pero hay algo que pocas veces se dice en este medio: yo también decido con quién opero.
No es capricho, es responsabilidad
Cuando alguien llega a consulta pidiendo X cirugía, mi trabajo no termina en revisar si es candidata físicamente. Reviso otras cosas:
- Expectativas realistas. Si la paciente quiere un resultado que su anatomía no puede dar, mi labor es decírselo de frente, no complacerla para cerrar el caso.
- Estado de salud. Hay condiciones que, aunque no se vean, cambian por completo el riesgo de una cirugía. Si no están controladas, no opero.
- El motivo detrás de la cirugía. No es lo mismo alguien que quiere sentirse mejor con su cuerpo, que alguien que busca resolver un problema que la cirugía no puede arreglar.
- Disposición a seguir indicaciones. Una cirugía exitosa depende tanto de la técnica como de los cuidados post operatorios. Si veo que no habrá compromiso con los cuidados, se lo digo también.
Decir que no también es parte del trabajo
He rechazado pacientes. Algunas se han ido molestas, pensando que era un tema de dinero o de agenda. No lo es, es que mi nombre y mi cédula están detrás de cada cirugía que hago, y no voy a poner en riesgo la salud de alguien —ni mi criterio profesional— por completar un procedimiento más.
Un cirujano que recibe todo tipo de citas, que le dice sí a todo, sin filtro, no está pensando en la paciente. Está pensando en el consultorio.
Lo que sí busco en una paciente
Busco pacientes informados, con preguntas claras, que entiendan que la cirugía plástica es medicina antes que estética. Alguien que confíe en el criterio del especialista que eligió, no que llegue con la cirugía ya «decidida» en redes sociales y sólo busque a quien la ejecute sin cuestionar nada. Cuando esa relación de confianza mutua existe —el paciente confía en mí, y yo confío en que es el candidato correcto— los resultados son mejores. Siempre.
La conclusión
Elegir a tu cirujano es importante. Pero que tu cirujano también te evalúe a ti, con honestidad, es señal de que estás en manos serias.
Si en tu primera consulta el especialista no te hace preguntas, no revisa tu historial a fondo o no te menciona ningún riesgo, esa no es una buena señal. Un «sí» demasiado rápido casi nunca es un buen «sí».
Te invito a seguirme en las redes sociales que más te gusten, sí tenemos tiempo para compartir algo de la vida durante consulta, muy poco del tiempo en quirófano porque no me gusta desconcentrarme, tampoco me gusta bailar ni hacer tendencia, lo que salga orgánico y genuino, que se publique!
Aquí te comparto un video de una de mis hermosas pacientes que decidió compartir sus primeras horas después de cirugía: Da click Aqui